Me invaden
Hace tanto que no actualizo que no me había dado cuenta de que hay publicidad "intrusa" en el blog. Yo no la he puesto y no me voy a beneficiar si alguien pincha en los banners.
Hace tiempo consideré pasarme definitivamente a blogger. Ahora tengo un motivo más en la parte Google de la balanza.
Una decisión más para el carro!! (La búsqueda de piso aún no está resuelta).
Decisiones

Una vez me dijeron que la vida es eso que pasa mientras se toman decisiones. Es una manera de verlo.
La dificultad que supone tomar una decisión es directamente proporcional al impacto que puede tener ésta. No es igual de difícil decidir el color de la camiseta que te pondrás por la mañana que la marca del coche que vas a adquirir.
La dificultad de la decisión depende también de la cantidad de opciones entre las que puedes moverte. Si sólo tienes dos o tres camisetas en el armario la decisión es fácil, pero si vas a una tienda a comprar más y te gustan todas las que hay, a ver cómo sales de dudas.
Alguien pensará que es más fácil que otro tome las decisiones por ti. Que te “programen” cómo te vas a vestir al día siguiente, lo que comerás, a dónde irás, cuándo y con quién. Pero eso no es tomar decisiones y ahí no me voy a meter.
Hay miles de disyuntivas. Hay miles de tipos de disyuntivas. ¿Sí o no? ¿Ahora o luego? ¿Carne, pescado o verdura? ¿Tacones o deportivas? ¿Chocolate, vainilla, fresa, menta, café, limón, New York Super Fudge Chunk (ups, me traiciona el subconsciente)? Y así hasta el infinito y más allá.
Yo prefiero escoger por mí misma, con todas las consecuencias. Y ahora me encuentro en una situación en la que tengo que decidir algo importante. No tengo prisa para hacerlo, pero quiero que sea pronto. Me gustaría ver alguna señal, algo que me dijera que uno de los elementos es más para mí que el resto, algo que haga que descarte alguno. No quiero un letrero luminoso con una flecha apuntando, eso no sería decidir. Por supuesto tampoco voy a echarlo a suertes ni a cara o cruz ni a nada que se le parezca. Pediré opiniones, escucharé consejos y comentarios e intentaré aprender de quien antes se vio en la misma situación. Y con eso y con todo, escogeré, optaré, me decantaré, decidiré.
Estaba pensando en el miedo a equivocarme. Si finalmente me decido y opto por uno en concreto, ¿por qué va a ser una equivocación? Si hay algo que apunte a que ése no era el idóneo, siempre puedo modificarlo y adaptarlo a mí. Y si no, cambiarlo por otro.
Esta decisión, como todas, aunque importante no es vital ni mortal. Puede que una vez tomada no tenga un paso atrás, pero siempre tendrá una consecuencia. Si es buena, bienvenida, nueva vida, y si no, algo habré aprendido.
Estoy buscando piso y, de momento, me gustan dos, pero quiero seguir mirando.
¿Consejos, opiniones, comentarios? (Sier, a ti lo que te pido es una laaaarga conversación para que me ilustres y me muestres el camino jejeje)
Hoy comienza el resto de mi vida

Me he dado cuenta de que llevo una temporada no del todo bien. Y ya es hora de cambiar. Lo que me hace estar no del todo bien va a seguir estando ahí, agravado si cabe por cosas que se van descubriendo día a día, pero eso es algo que ya sé y como ya sé que va a estar ahí no me va a pillar por sorpresa cuando me lo vuelva a encontrar.
Hay momentos, situaciones, comentarios, cosas que ves, que te dicen, que descubres, que te cuentan.... que hacen que todo dé un giro. Hacen que te digas el título de este blog, en primera persona y a ti mism@. Hoy es el primer día del resto de mi vida. No sólo te lo dices, si no que además le ves más sentido que nunca.
Como un viernes, cuando sales de trabajar, dispuesto a disfrutar del fin de semana (ya sea para exprimirlo y gozar de cada minuto como para alargarlo al máximo posible con el único propósito de descansar y no hacer nada), que pasará para dar lugar al comienzo de una nueva semana. Como cada tarde, cuando el sol deja paso a la oscuridad y en ocasiones a la luna para volver a iluminar el nuevo día. Todo empieza y todo termina. Todo se transforma.
Mañana empieza un nuevo día. El lunes, una nueva semana. Hoy comienza el resto de mi vida.
(foto: http://cms7.blogia.com/blogs/e/es/esp/espuma/upload/20080131113829-luz.jpg)
Cualquier coincidencia con el parecido es pura realidad

Llevo una temporada con bastantes poquitas ganas de escribir aquí. La razón es que para hacerlo suelo revolver en el baúl - cajón desastre que tengo por cabeza y sacar aquello a lo que más vueltas le doy. Y últimamente lo que más tiempo ocupa en mi cabeza no son cosas del todo animosas.
He cambiado de empresa. No sé si lo he escrito aquí. Llevaba un par de meses a disgusto donde estaba y ya tenía decidido el sitio al que me iría (había pasado el proceso de selección y la nueva empresa estaba esperándome). Tenía la carta de renuncia imprimida y lista para firmar cuando me dijeron que me despedían. Mejor para mí. Me iba justo cuando quería y con una más que considerable indemnización. Eso sí, la persona que me dijo que querían prescindir de mis servicios vio aquella carta, pero después de que yo hubiera firmado mi carta de despido. Y también me encargué de decir a las personas que sabía que transmitirían a las altas esferas que ese mismo día iba a entregar la carta de renuncia. Que si hubieran esperado unas pocas horas, se habrían podido ahorrar mucho dinero.
Lo peor fue dejar a los compañeros. Había estado año y medio con compañeros que se convirtieron en más que eso. Como me dijo un de ellos, aquello era una pequeña familia con hermanos, primos, tíos y hasta abuelas jejeje.
Llevo cerca de un mes en la empresa nueva. Nuevo sitio, nuevos compañeros, nueva ubicación geográfica (más cerca de casa), mejor categoría laboral y mejor sueldo. No estoy incómoda donde estoy, pero no he descartado nada de otros procesos de selección que había iniciado antes de firmar el contrato aquí. Estoy abierta a mejoras. Porque aunque donde estoy no estoy mal, puede haberlas.
Pero este post no era para hablar de mi situación laboral (aunque es una de las cosas que me rondan la cabeza bastante), es lo que quería decir con el título. Me explico. En las siguientes líneas hablaré de algo con lo que alguien puede sentirse identificado (incluso hasta yo), pero no hablaré en concreto de nadie. De ti depende darte por aludido o pensar que hablo de ti o pensar que pienso eso de ti. Quizá esté hablando de mí, quizá hable en primera persona cuando debería hablar en segunda, o tercera, o quizá cuarta. Ya lo decía Wardog en su blog, "le ha pasado a más de uno y a más de dos... Si te sientes identificado, te j*d*s", repito, lo decía él...
Nunca he sido de llevar ropa de marca, de usar los materiales más caros, de tener el ordenador más potente, de peinarme a la última, de comprarme el último móvil o de tener el coche de tecnología más avanzada. Más bien me he conformado siempre con lo que he podido tener y he intentado sacarle el mejor provecho a todo. Quizá por eso tengo dos títulos de ingeniería, porque desde siempre he sabido ingeniármelas para poder salir adelante lo mejor posible con aquellas cosas modestas a las que tenía acceso, por motivos económicos o porque simplemente me gustaba así. Hablo desde tener determinados bolis en el estuche de clase hasta el coche con el que voy al trabajo todos los días, vamos que puedo estar repasando toda mi vida. Pero por alguna extraña razón, gente que sí tenía oportunidad y posibilidades de tener todo lo más, y de hecho lo tenía, terminaba teniendo lo mismo que tenía yo.
¿Que yo no podía comprar unos cromos con purpurina? Pues compraba cromos por un lado y purpurina por otro y me hacía mis propios cromos, mejores o peores, pero únicos. Poco tardaban mis amigas en hacer lo mismo.
¿Que le da la vena a la peluquera y me deja flequillo? Muchas comentaban lo rara que estaba, pero en su siguiente cita le decían a su peluquera que les dejara el pelo por delante de la frente.
¿Que me hacía socia de las piscinas municipales y nadaba con frecuencia? A algunas les faltaba tiempo para dejar alguno de sus hobbies para comprar el último bañador y ponerse a hacer largos.
¿Que presumía de que mi madre hubiera sido pastelera y que gracias a eso y a mi afición por la cocina no se me daban mal los dulces caseros? Más de una corría a Google a buscar recetas para hacer experimentos en casa.
¿Que me daba por hacer un álbum de determinada manera? Diez días tardó la que más en tener un clon.
¿Que me compraba unas botas y unos pantalones ajustados y osaba llevar las botas por fuera del pantalón? La semana siguiente aparecía una de la misma guisa, por muy contrario a su estilo que fuera.
¿Que mi hermana me regalaba un bolso original y yo no dudaba en lucirlo con orgullo? Alguna que alguno sabe dejó aparcado su bolso de Loewe para usar uno sospechosamente parecido al mío.
¿Que abría un blog y escribía más o menos? Más de una entraba a verlo, leerlo de arriba abajo y hacerse con un dominio.
¿A dónde voy con todo esto? A que me repatea que la gente no tenga personalidad y se fijen en mí para hacerse una. Si yo tengo mis gustos, mis aficiones, mis pasatiempos, mis cosas que me ocupan los pensamientos, por mí misma, sin tener que fijarme en nadie ¿no será el resto del mundo capaz de hacer lo mismo?
No digo que yo no haya empezado nada por haberle visto a alguien hacerlo. No. Pero creo que hay una diferencia entre ver algo que te gusta e intentar conseguirlo, adaptándolo siempre a tu estilo, tus gustos, tus principios, etc. y ver algo que te gusta e ir a hacerte con uno igual cuanto antes. Eso es lo que me da rabia. Me da rabia ser yo aquella en la que se fijan. Si no tienen personalidad, que se compren una, pero que no copien la mía.
Esto me ha pasado desde pequeña y, mal que me pese, creo que me seguirá pasando. Pero siempre me pasa con chicas. Quizá por eso suelo llevarme mejor con los chicos. Ellos son de otra manera, ¿Más naturales? No sé si será eso. Si, por ejemplo, quedas en la playa con unos cuantos chicos y se te ven cuatro pelos en las piernas, puede que alguno lo comente, pero puedes soltar una burrada más grande que la suya, que todo el mundo se ría y que se haya olvidado en un rato. Si quedas en la playa con unas cuantas chicas y se te ven cuatro pelos en las piernas, no sólo no te lo dirán, si no que alguna empezará a comentar lo que sufrió en sus sesiones de depilación láser, lo caras que le salieron, lo perfecta que se cree ahora, todas empezarán a discutir y serás la de los cuatro pelos mal depilados hasta el fin de tus días. Por poner un ejemplo, podría poner más....
Quizá la modesta situación económica de mis padres me ayudó a aprender a conformarme y a sacar el mejor partido de aquello de lo que dispongo, pero sin duda, una de las mejores cosas que me dieron fue esta personalidad, que será mejor o peor, pero que es mía y, me consta, para muchas es envidiable, por mucho que me repatee.
(foto: http://www.freewebs.com/segrond/galaxia_antenae.jpg)
En ocasiones

En ocasiones me gustaría que nadie leyera el blog.
En ocasiones me gustaría que todo el mundo leyera el blog.
En ocasiones me gustaría desahogarme y escribir todo aquí, hasta quedarme vacía.
En ocasiones me gustaría que sólo una persona leyera el blog.
En ocasiones me gustaría que cada post sólo lo leyera la persona a la que va dirigido y que no pudiera leer ninguno más.
En ocasiones me gustaría estallar algo contra la pared, que se rompiera en mil pedazos y romper así todo aquello que no me deja ser todo lo feliz que puedo.
En ocasiones me gustaría no tener que mirar atrás o alrededor para hacer algo.
En ocasiones me gustaría ser yo misma la única razón a tener en cuenta para tomar decisiones.
En ocasiones me gustaría no impedirme a mí misma hacer algunas cosas que me harían conseguir ciertas cosas.
En ocasiones me gustaría llorar con la misma libertad con la que río.
En ocasiones me gustaría decir lo que se me pasa por la cabeza sin pensármelo.
En ocasiones me gustaría no saber algunas cosas que sé.
En ocasiones me gustaría sentir soledad.
En ocasiones me gustaría que se olvidaran de mí.
En ocasiones me gustaría que se acordaran de mí.
Quizá, en alguna ocasión....
(foto: http://lidiaelora.wordpress.com/2007/12/03/grieta/)
Dos temas

Como no posteo muy a menudo, se me acumulan los temas para contar.
Uno: Me cambio de empresa. Otra vez. En enero me cambiaron de proyecto en la que estaba. Pasé de programar y hacer labores de análisis en Java a intentar parecer que hacía alto en Oracle Forms y Reports. Digo lo de intentar parecer que hacía algo porque realmente no hacía nada, porque no sabía ni por dónde me daba el aire. Me habían cambiado de tecnología, de sitio en la oficina, de compañeros, de jefe.... y todo a peor, así que antes de que pasara una semana me puse a buscar otra cosa.
Mirando estadísticas en portales de empleo vi que lo que más se demandaban eran perfiles de Java, por encima de otras tecnologías, cosa que me dio cierta esperanza, quizá podría usarlo como medida de presión para que me devolvieran a mi antiguo puesto. Me inscribí en un montón de ofertas y algunas empresas leyeron mi curriculum, otras me llamaron y otras me descartaron. Pero la empresa en la que empiezo mañana no había publicado su oferta. Buscaron gente con mi perfil en portales de empleo y me llamaron. Vamos, que después de inscribirme en n ofertas, la empresa para la que voy a empezar a trabajar es aquella que no publicó oferta, si no que buscó ella los candidatos por voluntad propia. Curiosamente esta empresa que dejo hizo lo mismo antes de contratarme, me llamaron ellos para concertar una entrevista sin haber publicado la oferta.
No hizo falta que hiciera presión diciendo que tenía una oferta de otra empresa. Pude saber que no había intención de que yo volviera a trabajar en Java en esa empresa, así que si quería seguir trabajando en lo que me gusta me tendría que ir, una decisión que me resultó fácil tomar por un lado, pero que me costó mucho por otros.
El lado malo de todo esto es separarme de la gente a la que había estado viendo a diario durante año y medio. Gente que hacía que ir a trabajar fuera ir a divertirse casi todo el tiempo, ir a reunirme con gente con la que me sentía bien, con la que podía hablar de cualquier cosa, con la que he aprendido, en la que he encontrado más que compañeros.... Mejor no sigo... Sólo diré que es una suerte poder encontrar gente así en el sitio en el que tienes que estar varias horas al día, que hacen que lo malo no sea tan malo y que lo bueno sea mejor.
Mañana estreno semana, mes y etapa laboral. Mayor categoría en el contrato (aunque ya ejerciera de ello sin que estuviera reflejado) e incremento en mis ingresos mensuales. Espero que vaya bien.
Y dos: La otra cosa es el resultado de un concurso. Gané una noche de hotel en Bilbao por un euro gracias a cierto portal de reserva de hoteles y Facebook. Al final lo de la red social va a tener su aquel...
Pasé toda la tarde de ayer con F en Bilbao, recorriendo el centro comercial al que no quiero hacer publicidad, la Gran Vía, el Casco Viejo y alrededores. Me colé en algunas tiendas aprovechando lo que llaman Exporrebajas, que viene a ser dejar a precio ultrabajo los restos de las rebajas y artículos de la temporada de invierno. Me probé un abrigo cuyo precio original eran ciento y muchos euros y que vendían por 25. Pena que me quedara grande... Pero compré un regalito para su madre, que dentro de nada es su cumple.
De la ciclogénesis explosiva que azotó el norte de la península ni me enteré, sólo notamos el viento en las calles más abiertas, donde los edificios no protegían tanto. Cenamos en un italiano (qué rico todo) y nos fuimos para el hotel. Un cuatro estrellas de una calle paralela a la Gran Vía. No sé si lo habrían hecho a propósito para los que visiten el hotel sepan lo que son lo que se llaman "de Bilbao", pero la habitación era enorme. Y cuando digo enorme me refiero a que casi se podía bailar un vals en el baño, tenía un rincón de lectura con su sillón, su mesita redonda y su lámpara halógena de rigor cerca de la ventana, además del escritorio y silla correspondiente, tele de plasma, otro silloncito adicional y, ojo, una cama de metro ochenta de ancho (era una única cama, no dos individuales, lo comprobamos), con sus correspondientes mesillas y ropero de tres cuerpos (sin exagerar) para completar el kit. Vamos, de Bilbao, de Bilbao. Era una habitación doble de las normales, tengo curiosidad por saber cómo es la suite.
En general ha sido una semana extraña. El lunes me despedí de la gente de la empresa que dejo, me cogí unos días de vacaciones, me he cortado el pelo y he pasado el fin de semana fuera de casa con F. A ver cómo viene la semana, el mes y la etapa que estreno mañana.
(foto: http://thumbs.dreamstime.com/thumb_232/1202080699ACI547.jpg)
San Valentín

Ése es el regalo que me ha hecho F por San Valentín, es una orquídea dentro de una especie de pecera pequeña con una ramita de helecho, una especie de piruleta de corazón y un suelo de piedrecitas rojas (la foto no le hace justicia al regalo en sí, pero con la luz de mi cuarto y la cámara del móvil, es lo mejor que he podido hacer). Todos los años decimos lo mismo. "Este año no nos regalamos nada, vale??" Bueno, eso es lo que digo yo, él asiente pero luego aparece con un detalle. Como el año que me vino a buscar a la salida del trabajo con un ramo de rosas y una caja de bombones. Topicazo como un templo, pero la ilusión que me hizo fue más grande aún.
Así que este año he hecho lo mismo, le hice la misma proposición y, sabiendo que él aparecería con algo, me estrujé las meninges para ver qué podía regalarle.
Y el resultado no ha decepcionado. Le compré una tortuga de peluche que cuando le aprietas la tripa hace un ruidito. Redimensioné una caja de zapatos, la forré con papel brillante y la llené de bolitas de papel maché azul. Escribí un montón de mensajitos y frases de esas que sólo le digo a él y los doblé, uno por uno, en forma de corazón (en plan papiroflexia, algo elegante) y los metí en la caja junto con las bolitas y la tortuga. En la tapa de la caja pegué unos cuantos corazones que recorté de otra caja que tenía. Le sorprendió, le hizo ilusión y le gustó a partes iguales jejeje.
Estuvo un ratito entretenido abriendo todos los corazones y apretando la barriguita de la tortuga. Me hizo mucha ilusión que le gustara tanto. Y me hizo mucha ilusión la flor.
Churri, ya te lo he dicho. Aunque aprendiera todos los idiomas del mundo me faltarían palabras para expresar lo que eres para mí, lo que siento estando contigo y lo que veo cuando me miras. "Te quiero" es decir poco.

He creado un perfil en Facebook. Curioso. Tengo varios años de experiencia en el mundo de la informática y (según para qué) me considero geek en general, pero no tenía un perfil en Facebook ni en tuenti ni nada de eso. Un blog, varias cuentas de correo, Twitter y algunas cosas más sí, pero me resistía a entrar en las redes sociales.
Vaya mundo el de las redes sociales, por cierto... Ya tengo 13 ADF (amigos de Facebook) y subiendo. Distingo entre amigos de Facebook y otro tipo de relaciones porque no todos los que están en "mi red" son amigos como tal. Está mi hermana, están compañeros/amigos del insti, compañeros/amigos que conocí en otras empresas, compañeros/amigos de mi empresa actual, compañeros/amigos de la uni y ya veremos si familiares. Eso sí, todos mis ADF son personas que conozco físicamente, que he compartido varios momentos con ellos, que me conocen y conozco un poco más o menos.
Lo confieso. He cotilleado los perfiles de gente que conozco (tengo que unirme a ese famoso grupo??). He descubierto fotos más o menos comprometidas de vecinas con las que no me llevo demasiado bien pese a conocerlas de toda la vida, he visto que el chico que me gustaba cuando iba al insti es ADF de su exnovia, he visto fotos de la boda de mi jefe, he visto el perfil del jefe de mi jefe!!
Voy a tener mucho cuidado (de momento tengo esa intención, vete a saber quién puede estar cotilleándome) con las fotos que publico. De momento la foto de mi perfil es la misma que se puede ver aquí y mis apellidos son inventados. Quiero pensar que puedo controlar, aunque sea un poco, la gente que identifica mi perfil de Facebook conmigo realmente.
Pocoyo -> Pocopiya

Habéis visto la foto?? Soy yo pocoyizada!! Me encanta Pocoyo y ahora soy como él!!
Me lo ha hecho mi hermana y me ha hecho mucha ilusión!!
Y ahora tengo el mejor motivo para publicar. Mi hermana me ha pocoyizado!!
Podría contar los líos del trabajo, la relación, más o menos proporcional, entre la imbecilidad de ciertos especímenes humanos y las responsabilidades que pueden llegar a asumir. Pero no. Paso. Si no saben gestionar su personal para sacar adelante los proyectos en los que la misma compañía invierte, allá ellos, no voy a asumir responsabilidades que no me corresponden.
Lo de Pocopiya viene de la mezclar la forma de la que me llama mi hermana con Pocoyo. Cuando lo estaba haciendo me iba diciendo "Ves?? es que es tu pelo" "Y hasta la ropa es como de tu estilo, aunque de lo que hay nada pega mucho con esta falda" Y aquí está el resultado. Sólo tengo un pero. Mis ojos son verdes y no se podían poner verdes, pero no pasa nada, si eso ya le haré un retoque con Photoshop. Hay alguna otra versión con otra camiseta, pero esta ha sido la primera composición. Otro día si eso publico otro outfit jejeje.
Comienzo de año

Comienzo el año con una especie de reto.
Por todos es sabido (y si no lo es no tardará) que si en una familia (quien dice familia dice edificio o bloque de viviendas) hay un informático, le serán realizadas todas las consultas relacionadas con tecnología, desde arreglar un ordenador a “hija, me tienes que mirar por qué no me funciona la sandwichera” (a lo que dan ganas de responder “porque contiene una serie de chips militares clase V, conectados en batería mediante hilos superconductores de oro, a los que les habrá entrado un virus porque el código fuente encriptado que los hace funcionar ha tenido una sobrecarga debida a la escasa fortaleza de la seguridad de la wifi del vecino, que he podido hackear desde el móvil, vamos, que con desmontarla y limpiarla bien fijo que ya tira”. Lo de robarle ancho de banda a la wifi del vecino con el móvil es verídico y lo de arreglar aparatos simplemente limpiándolos, también, pero sigamos, que ya me estoy yendo del hilo).
El caso es que en plena comida de Reyes (las Navidades bien, gracias, y los regalitos también bien, aunque con excepciones. Dicho de otra manera, hay un regalo espectacular, varios normales, de los que se regalarían normalmente y uno que he devuelto a la persona que me lo dio, es la primera vez que hago algo así, pero eso es otro tema). Pues eso, que en la comida de Reyes, cierto familiar me recuerda que se ha “encontrado” un ordenador, como ya me había dicho anteriormente.
Aquí abro un inciso. Por experiencia propia, si alguien me dice “me he encontrado esto”, no pregunto de qué manera se lo ha encontrado ni por qué medio lo ha conseguido. Diré que es la frase comodín para cuando no se quiere que se sepa el origen del objeto en cuestión, pero que en un doble sentido te están incitando para que preguntes. Las veces que he preguntado cómo se lo habían encontrado he pensado aquello de “quién me mandará a mí preguntar cómo se ha *encontrado* eso…”, así que ya ni pregunto, si me lo quieren contar, que en su conciencia quede.
Ahora cierro el inciso y sigo. La primera vez que salió el tema del ordenador “encontrado” fue en otra comida familiar (no recuerdo si fue la de Navidad o Año Nuevo), a lo que todo aquel de la mesa que tenía ordenador pero poca idea de informática empezó a alabar su máquina, su memoria, su velocidad de Internet (ojo con el término, igualito que la velocidad del tocino) y características similares, hasta que el “encontrador oficial de ordenadores” (si me permitís el término) dijo que creía que el suyo tenía (palabras textuales) “Norton 75”. Una, que ya es ducha en este tipo de lidias, (ole yo y mi palabrario) me barrunté por dónde iban los tiros y dejé fluir la conversación frotándome las manos mientras memorizaba términos y frases que iban saliendo para reírme después con algún compañero. La conversación terminó de manera que todo el mundo que habló creyó que el resto de los que hablaron tenían unas máquinas-De-Conectarse-AInternet-Y-Ver-Pelis-Y-Descargar-Eso-Que-No-Se-Nombra-Porque-Hay-Niños-Y-La-Abuela-Parece-Que-Esta-Escuchando potentísimas, pero que no estaban seguros de entender nada de lo que se dijo, ni siquiera de lo que uno mismo había dicho, mientras mi hermana y yo asistíamos al espectáculo en silencio, así que se cambió de tema. Y se volvió a recordar el ordenador encontrado en la comida de Reyes.
Ordenador que resulta que el Norton 75 que tiene es Windows 95 (alguna mente rápida ya lo habrá deducido), que su “encontrador” no está seguro de que funcione la disquetera (por el lector de CD no he preguntado porque eso es lo que entienden algunos por disquetera) y que no sé si quiera si tiene ratón, pero que quiere que se lo mire y que le ponga algún traductor o algún juego.
Mi primo lo ve todo muy fácil: “eso no hace falta que te lo instalen, en cuanto te conectas a Internet lo buscas y ya lo tienes”, angelito, ¿pretendes conectarte a Internet sin ratón?. No es imposible, de hecho no debería mostrar la mayor dificultad, todas las aplicaciones deberían ofrecer accesibilidad a personas que no pudieran utilizar todos los dispositivos (y de hecho se está empezando a obligar a ello por ley), yo he hecho cosas parecidas a ciegas (los concursos frikis de la uni vamos a dejarlos para otros posts) pero de ahí a que el “encontrador” llegue a hacerlo… Espera, no, para eso ya está la informática de la familia, para proveerle de ratón, conexión a Internet, actualizaciones, juegos, traductores y lo que haga falta, oiga!!
En fin, que el reto no sé si va a ser actualizar un ordenador con Windows 95 (que vete a saber cómo está) o instalarle un simple traductor y un par de juegos. Estoy por ponerle velas a algún santo para que por lo menos tenga algún puerto USB, que me parece que si lo tiene va a ser un milagro.
Tengo que empezar a cobrar por estas cosas.



