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Hoy es el primer día del resto de tu vida

Vivan los funcionarios

Vivan los funcionarios

Hoy he ido a recoger el carnet de identidad renovado. Da gusto. Yo pensaba que empezaban a las 8, así que a las 8 y poco estaba delante de la puerta de la comisaría. Había una cola de metros y metros compuesta por personas y personas. Todos estaban para renovar. Yo sólo iba a recoger.

No recuerdo que hubiera tanta cola cuando fui a renovarlo en agosto. Llegamos de las primeras, esperamos un ratito y enseguida entramos. Foto, tinta en el dedo, pago y hasta dentro de mes y medio. Sí, mes y medio, con la demanda que tenían me dijeron que tardarían más de lo normal.

Hoy ha sido distinto. La gente comentaba que llevaba desde las seis de la mañana. Me parecía exagerado... hasta que he visto la razón. No empiezan a las 8, si no a las 9 de la mañana. A las 9 menos pocos minutos sale un hombre a la puerta con un taquito de papeles en la mano. La gente se apelotona en torno a él. Los papelitos que lleva son los turnos para renovar el carnet. Numeritos correlativos como los de la pescadería con información acerca de la hora de atención estimada. Reparte tantos papeles como turnos crea que se pueden atender hasta las 2 de la tarde.

Lo mejor es que si dos listos se ponen delante tuyo y por su culpa te quedas sin papelito, aunque hayas estado chupando frío en la puerta desde las 6 de la mañana, te da igual. No puedes renovar el carnet ese día. Tres horas de cola (de pie y en la calle) para que salga el hombrecillo de turno dando papeles y tengas que hacer lo mismo al día siguiente (o cuando te lo permitan en el trabajo) y vete a saber si tienes suerte y coges turno. Qué bien hechas están las cosas. Fijo que va un informático y hace un programa con unos resultados y eficiencia del estilo y le hacen lo que no tiene nombre.... Menos mal que esto depende de organismos públicos y nacionales....

Pero podría ser peor. Después de las horas de cola (porque insisto en que hay que estar horas) y del papelito gracioso, entras. El colmo sería que te atendiera la típica vieja señora mayor, con gafas de montura dorada, enganchadas con una cadenita al cuello pellejoso, con el pelo permanentado-cardado, maquillaje de dos dedos de grosor, cara de pocos amigos y más seca que un pan de ayer de un mes, que te habla con un volumen imperceptible y que cuando le pides que te lo repita, te mira con cara de asesina y levanta la voz para que la oiga toda la sala y parte del extranjero, y te deja en evidencia. Donde he estado hoy no había de esas. Menos mal.

Pero bueno, ya tengo mi carnet nuevo (la foto original estaba mejor que la birria digitalizada que me han puesto) y no salgo mal. Ahora a hacer fotocopias para repartirlas por doquier, porque basta que tengas el DNI caducado para que te pidan fotocopias para todo. Y me he quejado de los funcionarios (aunque no lo suficiente, creo que nunca será suficiente).

De mayor quiero ser funcionario.

Aviso: a todos los comentarios positivos de este texto hay que aplicarles la ironía.

(foto: http://galizacig.org/imxact/2005/04/funcionario_contrato_blindado320.jpg)

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